"Un destino.
Lo más esperado por todos los becarios. Un destino. Algo que muy pocos tienen
ya"
Tras saber que había
sido seleccionada para ser parte del programa de becas, la pregunta que no
paraba de dar vueltas en mi cabeza era a dónde iría y cuándo me lo dirían.
Durante casi dos
meses, la espera se me hacía cada vez más cuesta arriba. Los destinos iban
apareciendo y yo seguía huerfanita (manera en la que nos llamamos los
becarios que aún no tienen familia).
El tiempo pasaba y mi
madre no paraba de decirme que iba a ser de las últimas en recibir familia,
mientras mi padre decía lo opuesto: él estaba seguro de que tendría una familia
antes de ir a la reunión de becarios de Madrid.
Mi temor a no tener
familia iba creciendo con el paso del tiempo... ¿Y si nunca me daban un destino? ¿Y si iba a Madrid y era de las
únicas en no tener familia? Pero todo dio un giro drástico de 360º...
